Airbnb y anfitriones dominicanos piden marco proporcional para rentas cortas en el país
El debate sobre la normativa de las rentas cortas cobró dinamismo en la República Dominicana tras abrirse la consulta pública encabezada por el Ministerio de Turismo. Frente a esta iniciativa gubernamental, representantes de la plataforma digital Airbnb y de la Red de Anfitriones Dominicanos de Hospedaje Temporal abogan por un esquema legal equilibrado que impulse la formalización del negocio sin asfixiar la economía de las familias prestadoras del servicio.
Ambas organizaciones gremiales reconocen la conveniencia de instituir directrices claras para ordenar la actividad turística en el territorio nacional. No obstante, advierten que resultaría perjudicial homologar los requerimientos exigidos a una vivienda residencial con las obligaciones complejas que asumen las grandes cadenas hoteleras, puesto que los modelos operativos y las capacidades financieras son enteramente distintos.
Carlos Muñoz, quien se desempeña como director de Asuntos Públicos de Airbnb en la región de Centroamérica y el Caribe, enfatizó que una reglamentación eficiente debe sustentarse en la realidad palpable de los colaboradores comunitarios. El vocero institucional puntualizó que el ordenamiento precisa fijar pautas proporcionadas, comprensibles y prácticas de acatar, de modo que garanticen la tranquilidad de los turistas sin lesionar las ganancias de pequeños emprendedores.
Dentro de los argumentos centrales expuestos ante las autoridades figura la diversidad que impera en el sector del alojamiento temporal. La actividad agrupa desde familias dominicanas que alquilan alguna habitación o inmueble de manera esporádica para sustentar su presupuesto mensual, hasta propietarios individuales y gestores profesionales que manejan múltiples unidades habitacionales bajo criterios mercantiles.
Para los anfitriones agrupados en REDhost y las empresas del ramo, el marco normativo definitivo debe evitar cargas operativas desmedidas que desincentiven la inversión local. La meta primordial radica en conservar el atractivo del país como polo de viajes diversificado, asegurando que las ganancias provenientes del turismo internacional continúen fluyendo de manera directa hacia las comunidades barriales y residenciales.
Con información de El Nuevo Diario.