Alejandro Sanz y Vanessa Martín cautivan a 60 mil fanáticos en el Foro GNP de México
El cantautor español Alejandro Sanz regresó a los grandes escenarios de la Ciudad de México al congregar a más de 60,000 espectadores en el Foro GNP, donde compartió escenario con la artista malagueña Vanessa Martín. La velada marcó una de las paradas más multitudinarias de la segunda etapa de su gira «¿Y ahora qué?», con la que recorrerá seis estadios de la nación norteamericana, abarcando plazas como Guadalajara y Monterrey.
Con 57 años de edad, un registro superior a los 24 millones de álbumes comercializados en el planeta y un palmarés que alcanza 24 premios Latin Grammy, el músico madrileño festejó prácticamente tres décadas y media desde su primer arribo a suelo mexicano. Sanz arrancó la velada agitando la bandera tricolor mexicana ante los aplausos de la multitud, acompañada de reflexiones a favor de la paz internacional pronunciadas en distintas lenguas.
A lo largo de la velada musical, el repertorio recorrió creaciones recientes como «Bésame», grabada en estudio junto a Shakira, al igual que clásicos representativos entre los que figuraron «Desde cuándo», lanzada en 2009, «El vino de tu boca», «Quisiera ser» y «Hoy no me siento bien». Sentado en un sillón y rodeado por proyecciones de imágenes íntimas, el cantautor transformó la inmensidad del aforo en un diálogo cercano sobre sus etapas de soledad y desahogo artístico.
El instante más emotivo aconteció cuando presentó en tarima a Vanessa Martín, intérprete que fijó su residencia reciente en territorio azteca y a quien definió como un pilar en instantes complejos de su trayectoria personal y profesional. Ambos entonaron juntos el emblemático tema «Mi soledad y yo», editado originalmente en 1995, recibiendo una cálida ovación del público congregado en el recinto capitalino.
Durante su alocución ante la concurrencia, el madrileño meditó sobre el aislamiento creativo y afirmó: «Lo bonito de la vida es que no te deja de sorprender con cosas bellas. Hay una parte de la música que se hace en soledad, y en esa soledad hay solo una compañía que es la de tu alma, la de tus inquietudes y la de tu corazón». Asimismo, insistió en el impacto sanador del arte melódico para construir bienestar colectivo en tiempos difíciles.
Con información de El Día.