Casa del Cordón rinde homenaje a Guillo Pérez con recorrido por su visión del paisaje
El Centro Cultural Taíno Casa del Cordón, institución permanente auspiciada por el Banco Popular Dominicano para la difusión del patrimonio histórico y artístico, llevó a cabo este viernes el encuentro cultural «Guillo en el paisaje dominicano». La actividad consistió en una visita guiada centrada en el acervo visual del destacado pintor Guillo Pérez (1923-2014), con el propósito de ponderar sus aportes a la plástica nacional y su profunda relación con el entorno natural y las tradiciones dominicanas.
Este recorrido temático se integró en la muestra artística «Narrativas dominicanas del paisaje natural y cultural», una curaduría desarrollada por Myrna Guerrero Villalona que agrupa selectas creaciones de la colección institucional del banco. A lo largo de la actividad, los participantes recorrieron diversas salas del recinto patrimonial para examinar la diversidad de propuestas que caracterizan este acervo y observar de cerca la riqueza compositiva y la versatilidad técnica de quien permanece como uno de los máximos exponentes del arte pictórico contemporáneo en el país.
El itinerario formativo estuvo conducido por el crítico de arte, curador y poeta Abil Peralta Agüero, actual director del Museo de Dibujo Contemporáneo de la República Dominicana. Peralta Agüero, distinguido en el año 2000 con el galardón de Curador del Año por la Asociación Dominicana de Críticos de Arte e integrante de la organización internacional AICA adscrita a la UNESCO, aportó reflexiones sobre las etapas evolutivas de la estética insular y los códigos formales utilizados por el artista.
Durante la sesión, el especialista explicó detalladamente que los entornos naturales nunca funcionaron como simples adornos en las creaciones de Pérez, sino como vehículos de una genuina cosmovisión poética y expresionista. Según los análisis expuestos ante los visitantes, el célebre creador santiaguero estructuró un lenguaje visual inconfundible y personal que supo canalizar el pulso espiritual del Caribe, haciendo patente en cada composición los vínculos permanentes de coexistencia cotidiana entre la sociedad y su geografía insular.
Con información de El Nuevo Diario.