Cursillos de Cristiandad celebran la Ultreya de octubre en la Casa San Pablo
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Arquidiócesis de Santo Domingo llevó a cabo el pasado miércoles 7 de octubre su tradicional Ultreya Arquidiocesana en el Auditorio de la Casa San Pablo de la capital dominicana. La jornada congregó a decenas de fieles, sacerdotes, diáconos y delegaciones de diversas parroquias bajo el lema «Magnifica Humanitas: llamados a ser plenamente humanos para transformar el mundo». La actividad combinó una concurrida presencia de cursillistas en el recinto con una transmisión en vivo difundida a través de YouTube por el canal oficial del movimiento.
La ceremonia comenzó formalmente a las 7:30 de la noche en el marco de las celebraciones por el mes del Rosario y de las misiones, abriendo la programación con una solemne invocación al Espíritu Santo. En esta edición, la parroquia Cristo Salvador participó como comunidad madrina a través del padre Nelson Clark, en una velada colmada de júbilo donde resonaron el tradicional grito de «¡De Colores!» y la consigna pastoral «Cristo cuenta contigo».
La disertación central estuvo a cargo del ingeniero y educador José Armando Tavarez, servidor laical y catequista desde 1993, quien sustentó sus palabras en reflexiones de la primera encíclica del papa León XIV. Tavarez recalcó tres postulados esenciales: no es posible manifestar amor a Dios mientras se actúa con indiferencia ante los desfavorecidos; la verdadera santidad se alcanza potenciando la condición humana en Jesucristo; y ante el aislamiento creciente que provocan los entornos modernos, cada cursillista debe proyectar el rostro solidario de la fe en su comunidad.
En el marco de su alocución, el expositor dedicó un apartado al impacto de la inteligencia artificial en la vida diaria, sosteniendo que el desarrollo tecnológico no amenaza la fe si se resguarda la dignidad personal en el centro de las prioridades. Afirmó que, aunque las plataformas digitales logran redactar oraciones o explicar doctrinas, jamás podrán sustituir el calor humano, la caridad verdadera ni la experiencia comunitaria, invitando a emplear la modernidad sin abandonar los encuentros fraternales.
Con información de AlMomento.