El 76 % de los estudiantes de secundaria en la región reprueba en matemáticas
Una profunda brecha de conocimientos afecta a la juventud latinoamericana, donde tres de cada cuatro escolares de nivel secundario carecen de las destrezas fundamentales para resolver problemas numéricos, según certificó un riguroso análisis del Banco Mundial. A partir de los resultados obtenidos en las pruebas PISA, la institución multilateral alertó que los adolescentes de la región acumulan un desfase pedagógico cercano a un lustro en comparación con los países miembros de la OCDE.
El reporte advierte que América Latina sigue atrapada en una «trampa de baja calidad» pedagógica que ensombrece el crecimiento económico a largo plazo y la capacidad productiva de las nuevas generaciones. El problema trasciende los números: el 59 % de los alumnos de 15 años evaluados no comprende adecuadamente lo que lee, mientras que un 57 % falla en nociones elementales de ciencias naturales. Este cuadro genera que la mitad del estudiantado repruebe de forma simultánea los tres campos básicos del saber.
La trayectoria histórica muestra un deterioro continuo: entre 2022 y 2025 el rendimiento escolar del continente retrocedió 11 enteros en pruebas de comprensión escrita y cuatro en matemáticas, acentuando una contracción visible desde 2018. Frente al bloque de economías más desarrolladas, los trece territorios analizados registran una desventaja acumulada de 93 unidades en matemáticas, 83 en ciencias y 72 en capacidad de lectura.
Ningún estado latinoamericano consiguió avances estadísticos relevantes en las asignaturas de cálculo o redacción durante este ciclo. Muy por el contrario, caídas superiores a ocho puntos en destrezas matemáticas castigaron a naciones como Chile, Perú, Argentina y Guatemala, panorama que se replicó en materia lectora en países como Colombia y Paraguay. En contraste, las únicas notas favorables correspondieron a Uruguay, Costa Rica y El Salvador, que lograron progresos puntuales en el ramo científico.
Como hoja de ruta para superar este panorama, la institución financiera internacional planteó transformar las aulas apoyándose en herramientas de inteligencia artificial, inversiones sostenibles y colaboración con capital privado. De igual modo, destacó el valor de robustecer las coberturas de asistencia social comunitaria, asegurando entornos estables que protejan a los estudiantes de contingencias climáticas y frenen la deserción escolar.
Con información de El Nuevo Diario.