El canto de «La Paloma»: la tonada de los recolectores de café en los campos del país
El ceremonial campesino conocido popularmente como «La Paloma» representa una de las manifestaciones más singulares del folclore rural en la República Dominicana, al servir como tonada colectiva de trabajo durante las faenas de recolección de café en las lomas del país. Este ritual comunitario reúne a hombres y mujeres de diversas edades en jornadas agrícolas donde el canto coral aligera la ardua labor de cosecha.
La estructura lírica de esta tradición tiene su raíz directa en la décima popular y picaresca de los campos dominicanos. Entre las familias rurales se mantiene la premisa de que «toda décima que se canta, en grupo, al momento de recoger los granos en los cafetales, es una Paloma», articulando versos que abordan desde anécdotas cotidianas y amores campesinos hasta vivencias comunitarias de las zonas montañosas.
En estas juntas o convites laborales, la interpretación transcurre de forma enteramente espontánea entre los recolectores. Uno de los trabajadores asume la voz principal o guía del grupo para entonar los primeros versos, mientras el resto de la cuadrilla responde al unísono a coro con un volumen potente, alternando el liderazgo vocal de acuerdo con los estados de ánimo, sentimientos y ocurrencias de cada jornada.
Un rasgo excepcional que distingue a «La Paloma» de otras expresiones artísticas tradicionales del país es la ausencia total de instrumentos musicales. La tonada se interpreta exclusivamente a capela, valiéndose únicamente de las voces humanas coordinadas para mantener el compás entre las ramas y canastas de café, lo que le confiere una sonoridad campesina pura.
Con el paso de las décadas y la modernización de los métodos agrícolas, esta práctica ha ido perdiendo vigencia en las comunidades serranas. Factores como la llegada de los receptores de radio de baterías propiciaron que la audiencia campesina se volcara progresivamente hacia el consumo de bachatas y merengues típicos difundidos por las emisoras radiales, desplazando los antiguos coros colectivos.
Con información de El Nuevo Diario.