El papa León XIV pide a jóvenes en Uruguay fundar familias y no temer al matrimonio
El papa León XIV congregó este sábado a unas 70,000 personas en el estadio Centenario de Montevideo, capital de Uruguay, durante una emotiva vigilia de oración enmarcada en el segundo día de su recorrido pastoral por Sudamérica. El pontífice estadounidense exhortó a la juventud a perder el miedo al compromiso formal y a emprender el camino matrimonial. Su intervención se centró en la necesidad de consolidar hogares estables en una sociedad donde se extiende el alejamiento espiritual.
El acto litúrgico incluyó momentos de diálogo directo tras escuchar los relatos de vida presentados por dos jóvenes y una familia uruguaya. Al tomar la palabra, el líder religioso reflexionó acerca del impacto de la secularización en el país anfitrión, donde las estadísticas actuales señalan que únicamente el 36 % de los residentes se declara católico, en contraste con un 29 % que se define bajo posturas agnósticas o ateas. Frente a esa realidad, lamentó que la tradición de la fe se haya debilitado frente a épocas previas.
En su alocución, el Pontífice alertó sobre los peligros de arrinconar los valores espirituales exclusivamente al plano individual, advirtiendo que «cuando se pretende construir un mundo sin Dios, se corre el riesgo de dejar también al hombre sin lugar». Pese a ese escenario adverso, resaltó el esfuerzo de padres, docentes y sacerdotes que continúan transmitiendo los sacramentos y acompañando a las comunidades más distantes.
El mensaje central estuvo dirigido hacia las nuevas generaciones, a quienes el obispo de Roma animó a tomar decisiones valientes frente a las dudas contemporáneas. «Atrévanse a dar el paso casándose y formando una familia. ¡No le teman al para siempre!», proclamó con firmeza ante la multitud reunida en las gradas. De igual modo, instó a los matrimonios a recibir a la descendencia con esperanza, enfatizando: «Abran su casa a la vida, incluso cuando el mundo les diga que un hijo es una carga».
Finalmente, León XIV reservó unas palabras de aliento para aquellos asistentes que perciben una vocación espiritual más profunda, invitándolos a consagrarse sin reservas en caso de sentir una llamada clerical. Concluyó solicitando a los presentes ser testimonios vivos de cercanía humana en sus respectivos entornos para despertar en los demás el deseo de reencontrarse con la espiritualidad.
Con información de El Día.