Estudios científicos revelan cómo las zapatillas de carbono mejoran a los corredores
La fiebre por las pruebas de atletismo urbano y el entrenamiento de fondo sigue ganando adeptos en el país, impulsando a miles de aficionados a interrogarse sobre la verdadera influencia que tiene la ingeniería del calzado en el rendimiento deportivo. En los últimos años, la aparición de modelos provistos con láminas internas de carbono y espumas ultraligeras ha revolucionado el mercado atlético, despertando el interés de los corredores por conocer la base científica de estas herramientas.
Lejos de funcionar únicamente como piezas protectoras para amortiguar el impacto contra el asfalto, las zapatillas contemporáneas han sido rediseñadas para mejorar la interacción biomecánica entre el pie y la superficie. Los populares «super shoes» combinan placas curvadas con compuestos químicos de alta respuesta que devuelven energía en cada despegue, permitiendo a los atletas sostener ritmos más ágiles durante trayectos prolongados de media y larga distancia.
El respaldo empírico a esta innovación quedó plasmado en una investigación metaanalítica divulgada en 2025 por la publicación Frontiers in Sports and Active Living. De acuerdo con las mediciones de los especialistas, el uso de calzado dotado con placa de carbono disminuye la exigencia metabólica del corredor entre un 2 % y un 3 % durante la competencia. Este ahorro fisiológico repercute directamente en una ganancia de aproximadamente un 1 % en el tiempo global de carrera.
Pese a las cifras favorables, la comunidad científica aún debate qué proporción exacta de esta ventaja se debe a la rigidez de la fibra de carbono y qué tanto obedece a las propiedades de rebote de las nuevas espumas. A este respecto, el experimentado coach deportivo Nicolás Delgado Valbuena resaltó el papel técnico de estos elementos: «La placa de carbono actúa como una estructura interna que guía la zancada y potencia el impulso». Sin embargo, el entrenador subrayó con prudencia que «ninguna tecnología puede reemplazar el entrenamiento básico» ni la constancia de cada deportista.
Con información de El Día.