Factorías de arroz en RD demandan inversiones de hasta 500 millones de dólares
La actividad agroindustrial dedicada al procesamiento del cereal blanco en la República Dominicana demanda montos de capital colosales que oscilan desde cuatro millones de dólares hasta infraestructuras de envergadura técnica que superan los 500 millones de dólares. La advertencia fue formulada por Germán Despradel, experimentado productor con más de cinco décadas en el renglón agrícola y dueño de la Procesadora de Arroz Yuna en la provincia Sánchez Ramírez.
A partir de su extensa trayectoria en el valle del Yuna, el veterano agroempresario ofreció una recomendación directa para quienes planifican incursionar por primera vez en esta actividad económica: «No comprar ni hacer una factoría». En su lugar, el especialista sugiere arrendar una planta operativa durante doce meses iniciales, un periodo de prueba prudente que permite calibrar la rentabilidad real del negocio antes de asumir compromisos monetarios irreversibles.
Despradel detalló que los molinos de tamaño reducido demandan entre cuatro y doce millones de dólares, mientras que las plantas medianas requieren alrededor de veinte millones de la moneda estadounidense. No obstante, en el ecosistema nacional coexisten complejos industriales gigantescos cuya valuación alcanza los 30,000 millones de pesos criollos, asumiendo una conversión de sesenta pesos por dólar, impulsados por ritmos fabriles que multiplican exponencialmente la producción habitual.
«Aquí hay factorías, en República Dominicana, que lo que yo proceso en un año, ellos lo procesan en un mes. O sea, hay factorías que sus precios andarían por encima de los 500 millones de dólares», afirmó Despradel al referirse a la impresionante disparidad de escala técnica que domina el mercado agropecuario insular, donde las firmas dominantes cuentan con maquinarias de altísima tecnología.
Otro obstáculo severo para la sostenibilidad del negocio radica en el suministro eléctrico continuo, pues una planta mediana sin paneles solares suele pagar entre 2.5 y 2.7 millones de pesos mensuales de electricidad. Mediante la incorporación de energía solar fotovoltaica, como la implementada en su empresa de Sánchez Ramírez, el costo operativo desciende a un intervalo de entre 400,000 y 900,000 pesos cada mes, indispensable para alimentar los sistemas de climatización y envejecimiento requeridos para comercializar el grano con calidad óptima.
Con información de El Día.