Familias de la capital acuden a los cementerios en víspera del Día de los Fieles Difuntos
Decenas de familias del Distrito Nacional acudieron este domingo a los camposantos de la capital, entre ellos el Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez y el camposanto de Cristo Rey, en la víspera de la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos. Los visitantes se presentaron desde tempranas horas provistos de escobas, arreglos florales y velones para higienizar las sepulturas y dedicar oraciones en memoria de sus allegados y parientes fallecidos.
En los pasillos del camposanto de la avenida Máximo Gómez, la señora Antina Cabrera se concentró en adecentar el nicho donde descansan los restos de su progenitora, Anadelia Cabrera, fallecida hace tres décadas, así como los de una de sus hermanas. Con evidente emoción, la residente del sector Miraflores relató cómo la ausencia física materna transformó la convivencia de los cinco hermanos nacidos en el hogar, de los cuales sobreviven tres, subrayando que asiste al lugar con frecuencia sin aguardar una fecha festiva específica: «Después de Dios, mi mamá era todo para mí, y le digo la verdad… ya la familia nunca volverá a ser igual, todo se desvaneció. Uno no vuelve a reunirse con el mismo entusiasmo que lo hacía antes; yo vengo siempre sin tener que esperar ocasiones especiales».
Una estampa similar de fidelidad y recogimiento se vivió de manera paralela en el Cementerio de Cristo Rey, punto al que se trasladaron Franklin Pérez junto a su esposa y su vecina Carmen Sagrario Ogando, todos procedentes de la calle 42 de esa demarcación barrial. El grupo acudió a honrar el recuerdo de Margarita Pérez, quien pereció a causa del cáncer el 12 de enero de 2018 dejando a dos pequeños en la orfandad. Durante la estancia frente a la tumba, Pérez reafirmó su promesa moral de visitar el camposanto continuamente mientras conserve vida para mantener encendida la llama de su memoria.
El homenaje a los antepasados también forma parte de la rutina periódica de profesionales como la doctora Lourdes Martes, quien asiste puntualmente al camposanto de Cristo Rey al menos una vez al mes para visitar el espacio donde reposan sus padres, un hermano y una cuñada. Martes explicó que acudir al recinto responde a una convicción íntima y a un mandato ético heredado de sus progenitores: «El corazón me avisa cuando debo venir, cuando me da deseos, vengo a visitar a mi mamá, mi papa y mi sobrino, mi cuñada porque es un legado que nos dejó nuestro padre». Estas demostraciones reflejan cómo la tradición de tributo a los difuntos pervive arraigada en el sentir de las comunidades capitaleñas.
Con información de El Día.