Frank Rainieri revela en Londres cómo financió los duros inicios de Punta Cana
El fundador del emporio turístico Punta Cana, Frank Rainieri, relató este martes en Londres los duros comienzos del proyecto durante su participación en la feria World Travel Market (WTM), destacando que tuvo que emprender negocios ajenos a la hotelería para sostener financieramente a su familia y mantener viva la iniciativa. El pionero de 81 años rememoró la época en que su alojamiento inicial contaba únicamente con 23 habitaciones y carecía de ingresos suficientes para cubrir el pago del personal.
Para enfrentar las pérdidas económicas de aquel primer complejo, el inversionista se vio obligado a diversificar sus actividades en Santo Domingo. En esa etapa impulsó la reconocida discoteca Neón y el restaurante Mesón de la Cava, establecimientos que generaban los recursos necesarios para atender las demandas de sus tres hijos mientras despegaba la zona turística oriental. Su esposa, Haydée Kuret, quien poseía formación en física y ejercía la docencia universitaria en la Pedro Henríquez Ureña, también sumó su esfuerzo antes de integrarse de lleno a la gestión del desarrollo familiar.
«Yo ya estaba desesperado porque el hotel, las 20 habitaciones, no me daban ni para pagar la nómina», confesó Rainieri en la capital británica, admitiendo con franqueza: «Yo no comencé grande, yo comencé chiquitico». El empresario explicó que su plan original de atraer turistas de Norteamérica chocó con la realidad de la región en ese momento, marcada por la ausencia absoluta de vías terrestres y pistas aéreas. «No había carretera, no había aeropuerto, no había nada», puntualizó al detallar los obstáculos iniciales de conectividad.
Ante este escenario adverso, Rainieri modificó su estrategia y se orientó hacia visitantes italianos, aprovechando los arrecifes marinos mediante una escuela de buceo. Tiempo después amplió los convenios hacia el mercado de Alemania, logrando un acuerdo con la firma mayorista TUI que le garantizó un adelanto de 250,000 dólares para abastecer el establecimiento. «A mí me temblaron las piernas», rememoró al recordar el impacto de aquel desembolso, cuyos fondos se destinaron a la adquisición inmediata de sábanas, toallas y enseres de limpieza.
La posterior incorporación de Club Mediterranée aportó un empuje determinante para consolidar el destino caribeño. Con información de Diario Libre.