Germán Despradel defiende el arroz dominicano frente a importaciones de EE. UU.
El veterano productor y procesador de arroz Germán Despradel afirmó este lunes desde Angelina, en la provincia Sánchez Ramírez, que la producción dominicana cuenta con una ventaja decisiva para encarar la apertura arancelaria del cereal procedente de Estados Unidos: la preferencia del consumidor local por el arroz graneado. Con más de cinco décadas de trayectoria en el sector agrícola del Cibao, el empresario consideró que la nación debe proteger su cosecha con sentido de pertenencia frente a las importaciones a tasa cero.
Despradel, quien se mantiene al frente de la empresa procesadora Arroz Yuna desde 1974, acumula 52 años de experiencia directa en las faenas de siembra, recolección y distribución del alimento básico de la dieta nacional. A partir de esa trayectoria comercial en Cotuí, explicó que toma con serenidad las variaciones del comercio exterior, recordando que los labriegos locales han superado numerosos momentos de incertidumbre a lo largo del tiempo.
Al referirse a las inquietudes surgidas en el campo sobre la competencia internacional, el arrocero recordó las dificultades vividas por otros mercados de la región. «Mis amigos me comentan con asombro que me he tomado muy tranquilo la noticia de que los norteamericanos puedan entrar al país con tasa cero. Les digo que sí, porque, en realidad, he pasado 52 años de mi vida en un negocio que siempre ha tenido sus altas y sus bajas y en el que siempre ha habido un enemigo que quiere afectarnos», manifestó Despradel, quien citó el impacto negativo sufrido por los cultivadores en Costa Rica, Colombia, Ecuador, Perú y Haití al abrir sus fronteras al cereal estadounidense.
La clave de la resistencia del cultivo criollo reside, según Despradel, en las marcadas diferencias de textura y comportamiento culinario entre ambas variedades al llegar a la paila. Mientras las variedades cosechadas en territorio dominicano quedan sueltas al cocerse, el producto proveniente del mercado norteamericano tiende a perder consistencia con facilidad. «Al dominicano le gusta el arroz graneado. El arroz que viene de Estados Unidos es un arroz que se empasta. Usted lo cocina y se le vuelve una pasta, y por eso no gusta», enfatizó el industrial al subrayar por qué los hogares criollos seguirán eligiendo el producto cosechado en suelo patrio.
Con información de El Día y Remolacha.