Habitantes fronterizos dinamizan el comercio y las parcelas agrícolas en Dajabón
La dinámica económica entre Dajabón y la vecina localidad de Juana Méndez mantiene activo un flujo diario de personas bajo la modalidad de habitantes fronterizos. Decenas de trabajadores cruzan a primera hora de la mañana para integrarse a tareas comerciales, siembras de arroz y labores de construcción, retornando a sus hogares en horas de la tarde tras completar la jornada laboral.
Entre los testimonios recogidos en la puerta fronteriza se encuentra el de Ronal Pie, quien se traslada cinco jornadas por semana para transportar bultos y facilitar compras en el mercado binacional para sustentar a los suyos. «Yo hago esto para buscar que comer», relató mientras aguardaba la apertura del paso para colocarse en los puntos de venta donde busca ingresos diarios mediante el acarreo de mercancías.
El dirigente comercial Noel Fernández, quien encabeza la Asociación de Comerciantes del Mercado de Dajabón, puntualizó que este intercambio laboral forma parte de la vida cotidiana de la zona limítrofe. El representante explicó que la figura de los «habitantes fronterizos» abarca a hombres y mujeres que ingresan a cumplir funciones específicas en el intercambio de productos o en las faenas agrícolas y vuelven a dormir a su país sin establecer residencia fija.
Esta interacción resulta determinante para la actividad agropecuaria de la provincia. En las parcelas arroceras de la comunidad de La Vigía, los parceleros contratan personal para mantener la recolección y el cuidado de los predios. Leybi Sander, arrocero radicado en la demarcación, explicó que las cuadrillas cumplen turnos de lunes a sábado en el campo y concluyen sus obligaciones al atardecer para retornar de forma inmediata a sus comunidades.
Desde el sector institucional, Edward Vélez, del área administrativa del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) en Dajabón, ratificó que la presencia de estos operarios en distintas labores productivas dinamiza el intercambio regional, confirmando que la articulación cotidiana entre ambas localidades rebasa el comercio formal y asegura la continuidad de tareas esenciales para los productores dominicanos.
Con información de El Día.