Incentivos fiscales y ecoturismo impulsan la inversión en la Región Enriquillo
Las cuatro provincias que conforman la Región Enriquillo en el suroeste dominicano concentran un creciente atractivo para emprendimientos de turismo ecológico y de aventura, respaldadas por un régimen de facilidades fiscales que promueve la llegada de capitales sostenibles. Demarcaciones como Barahona, Pedernales, Independencia y Bahoruco integran reservas naturales de alto valor biológico que complementan una plataforma jurídica orientada a dinamizar sus economías locales.
El sustento normativo de esta franja geográfica descansa sobre dos legislaciones especiales que buscan transformar la visión tradicional de las zonas limítrofes. Por una parte, la disposición legal 12-21 establece la Zona Especial de Desarrollo Integral Fronterizo, otorgando exenciones tributarias y aduaneras a lo largo de un período de 30 años. De manera simultánea, la normativa sobre fomento a la actividad turística brinda prerrogativas arancelarias e impositivas por un lapso de 15 años a los inversionistas que instalen infraestructuras de hospedaje y recreación.
Ambos marcos regulatorios se fundamentan en el artículo 10 de la carta magna de la República Dominicana, precepto que califica como interés patrio permanente la salvaguarda territorial junto al progreso social, industrial y ecoturístico de estas comunidades. Esta estructura de estímulos cuenta con plena vigencia y certidumbre jurídica, habiendo sido respaldada por el Senado, la Cámara de Diputados y los altos tribunales de justicia, lo cual otorga confianza a desarrolladores locales e internacionales para estructurar proyectos de largo alcance en agroindustria, comercio y servicios turísticos.
En el aspecto ambiental, el Sur Profundo reúne paisajes emblemáticos de renombre internacional, entre los cuales sobresale el litoral de Bahía de las Águilas, calificado entre las costas más vírgenes del planeta, junto con la extensa biodiversidad protegida en el Parque Nacional Jaragua. A estos parajes se suman los microclimas y senderos montañosos de la Sierra de Bahoruco, aptos para excursiones de senderismo y avistamiento de aves endémicas, además del hipersalado Lago Enriquillo, hogar de especies singulares de fauna silvestre.
La riqueza de la zona se nutre igualmente del patrimonio histórico simbolizado por la figura del cacique Enriquillo y su gesta de resistencia aborigen, elemento cultural que sirve de inspiración para el florecimiento de programas turísticos comunitarios diseñados para generar empleo directo en las comunidades del suroeste.
Con información de AlMomento.