La Constitución dominicana cumple 182 años de historia marcada por cuarenta reformas
La Constitución de la República Dominicana conmemora este viernes 6 de noviembre un total de 182 años desde su solemne proclamación en la localidad de San Cristóbal en 1844. A lo largo de casi dos siglos de trayectoria republicana, la ley suprema del país ha experimentado cuarenta modificaciones integrales, incluyendo la proclamada en octubre de 2024, consolidándose como el principal ordenamiento jurídico que acompaña las grandes transformaciones sociales y políticas de la nación caribeña.
El nacimiento formal de la primera carta fundamental ocurrió apenas ocho meses después de proclamada la Independencia Nacional dominicana. Las labores de redacción fueron confiadas a un Congreso Constituyente que inauguró sus deliberaciones el 24 de septiembre de aquel año fundacional, con la encomienda de establecer las bases jurídicas del Estado incipiente, regular las facultades de las instituciones oficiales y definir los derechos de la población.
Aquel instrumento normativo adoptó un esquema liberal compuesto por preceptos innovadores para el contexto de la época, delineando los requisitos sobre nacionalidad, garantías ciudadanas y la separación de funciones del poder público. No obstante, las discrepancias políticas del momento condicionaron el texto final mediante la inclusión del artículo 210, disposición que otorgó extensas atribuciones discrecionales al general Pedro Santana.
Apenas una década después, en 1854, se ejecutó la primera revisión del pacto legal para modificar el balance del Ejecutivo. En esa etapa se amplió el mandato presidencial de cuatro a seis años, facilitando de manera transitoria la presencia continua del gobernante por dos mandatos sucesivos, marcando el inicio de una secuencia donde las reformas operaron como un constante termómetro institucional de la vida dominicana.
Otras alteraciones sustanciales dejaron huella en el trayecto histórico, como aconteció en la revisión de 1872 que no solo avaló la repostulación presidencial en el mando supremo, sino que también consagró al catolicismo como el culto oficial del territorio dominicano y vetó las ceremonias de los grupos protestantes en sus templos religiosos.
Con información de El Nuevo Diario.