Marilady de las Rosas triunfa en Nueva Jersey con su arte del trenzado
La dominicana Marilady de las Rosas ha convertido las técnicas de estilismo capilar aprendidas en su tierra de origen en un floreciente negocio en los Estados Unidos, donde reside desde hace aproximadamente 16 años. Su establecimiento comercial, situado en el número 1708 de Bergenline Avenue en la ciudad de Union City, estado de Nueva Jersey, se ha posicionado como un concurrido punto de encuentro para clientes que solicitan extensiones y elaborados trenzados, atendiendo a personas de diversas nacionalidades que buscan renovar su imagen personal.
En sus inicios de juventud, las aspiraciones de Marilady estaban orientadas hacia las ciencias jurídicas, inspirada por la labor de un tío abogado al que colaboraba redactando escritos y realizando gestiones de oficina. La joven comenzó su carrera de Derecho en Unicaribe y continuó posteriormente las materias en un recinto universitario de La Romana; no obstante, las limitaciones económicas familiares y la falta de una beca le impidieron costear la matrícula para graduarse, situación que la llevó a buscar otros caminos laborales sin perder el entusiasmo.
Paralelamente a sus antiguos estudios universitarios, la hoy empresaria frecuentaba en sus tiempos libres el salón de belleza de Annie, una vecina y amiga cercana de su madre especializada en trenzas tradicionales. En aquel espacio aprendió los secretos del cuidado capilar mientras asistía lavando y secando las cabelleras de las clientas, acumulando un conocimiento práctico que resultaría determinante tras viajar a Norteamérica a los 21 años, luego de entablar relación sentimental con su primer esposo mediante el portal digital Latin American Cupid.
Hoy en día, su local en Union City atiende a mujeres y hombres que demandan trenzas individuales que requieren de cuatro a cinco horas de dedicación minuciosa, así como diseños pegados al cráneo listos en una hora, además de servicios de tintado, mechas y uñas acrílicas. Su trayectoria ilustra la capacidad de superación de la diáspora quisqueyana, fortaleciendo la economía de su comunidad en el exterior y transformando circunstancias difíciles en emprendimientos autosostenibles.
Con información de El Día.