Más del 50 % de usuarios de inteligencia artificial presenta respuestas como propias
Un estudio internacional elaborado por la plataforma Use.AI entre 9,418 adultos reveló este jueves que el 52 % de los usuarios frecuentes de chatbots de inteligencia artificial comparte con terceros datos obtenidos a través de estas herramientas como si fuesen saberes que ya poseía de antemano. El informe, levantado en regiones que incluyen a América Latina, Estados Unidos, Canadá, Australia, Reino Unido y la Unión Europea, evidencia cómo los asistentes virtuales están moldeando la transmisión cotidiana del conocimiento.
De acuerdo con los hallazgos de la investigación, entre quienes reconocieron omitir la atribución de las respuestas, un 27 % admitió que evitó citar la herramienta informática para eludir la apariencia de estar menos informado en sus círculos sociales o laborales. No obstante, la falta de mención no siempre obedece a un cálculo consciente: un 44 % del universo encuestado confesó que en diversas oportunidades es incapaz de recordar si una explicación provino de sus propias reflexiones o de una interacción digital con el modelo.
La firma Use.AI definió esta conducta psicológica como «desvinculación de la fuente» (source drift), un proceso mediante el cual los conceptos permanecen fijados en la memoria del usuario mientras que su procedencia original termina borrándose con el transcurso de las horas. La fluidez y el estilo conversacional de los chatbots propician esta asimilación inconsciente, facilitando que el interlocutor incorpore argumentos ajenos a su discurso habitual y los reproduzca con naturalidad ante amigos o compañeros de oficina.
El informe advierte sobre los peligros derivados de replicar contenidos automatizados sin verificar su certeza técnica. Entre aquellos usuarios que compartieron datos sin citar la procedencia de la máquina, un 31 % comprobó más adelante que la información divulgada contenía inexactitudes o se encontraba excesivamente simplificada. Al circular de boca en boca fuera del espacio digital, tales equivocaciones se propagan con el aval de la confianza personal, planteando desafíos en materia de credibilidad y rigor informativo.
Con información de El Día.