Monseñor Burgos Brisman encabeza misa y honras por los fieles difuntos en Puerta del Cielo
El obispo de la diócesis de Baní, monseñor Faustino Burgos Brisman, encabezó este domingo una emotiva ceremonia litúrgica en el Parque Cementerio Puerta del Cielo con motivo de la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos. Frente a decenas de personas congregadas en el camposanto, el prelado exhortó a los hogares a refugiarse en la oración comunitaria y la fe cristiana como el bálsamo imprescindible para sobrellevar la partida terrenal de los parientes amados.
En su mensaje pastoral, monseñor Burgos Brisman enfatizó que la promesa cristiana de la resurrección brinda certidumbre espiritual a los deudos, permitiendo sobrellevar el duelo con la convicción profunda de que los afectos y compromisos forjados durante la existencia perduran más allá de la muerte corporal. El encuentro de recordación póstuma estuvo armonizado por el ensamble coral que dirige la maestra Elsa Paulino, cuyas melodías sacras aportaron un ambiente de recogimiento y consuelo para los presentes.
De su lado, el presidente ejecutivo del Parque Cementerio Puerta del Cielo, Leonardo Vargas, expresó su gratitud por la masiva asistencia de los deudos y destacó el valor de este solemne encuentro anual. Vargas manifestó que la cita ofrece a los ciudadanos una oportunidad para renovar los lazos de amor, respeto y gratitud imperecedera hacia los seres queridos cuyos restos descansan en las instalaciones del recinto funerario.
Al finalizar la misa eucarística, los asistentes se dirigieron hacia las áreas verdes y jardines del camposanto para formar parte de una actividad simbólica de desprendimiento espiritual. Los parientes plasmaron por escrito pensamientos, recuerdos y oraciones dedicadas a sus difuntos, para luego liberar hacia el cielo decenas de globos biodegradables que surcaron el aire a modo de palomas mensajeras cargadas de afecto familiar.
La conmemoración del 2 de noviembre encuentra sus raíces en las primeras etapas de la Iglesia católica y adquirió fuerza litúrgica formal hacia el cierre del siglo X, época en que san Odilón, abad de Cluny, instituyó una jornada dedicada al rezo generalizado por las almas de los difuntos, tradición que con el tiempo se propagó por toda la cristiandad universal. La administración del camposanto ratificó su vocación de ofrecer respaldo moral a las familias en momentos de recordación y despedida.
Con información de El Día.