Moradores de Los Prados expresan pesar por la tala de una anacagüita centenaria
Los residentes de la urbanización Los Prados en la capital dominicana manifestaron una honda consternación e impotencia tras presenciar la tala completa de una centenaria anacagüita que embellecía el vecindario. El emblemático ejemplar arbóreo se encontraba plantado en el cruce de las calles Rafael Abreu Licairac y Altagracia Saviñón, punto de referencia comunitaria donde proporcionaba sombra continua y servía de refugio natural a diversas especies de aves que hacían vida en este sector urbano del Distrito Nacional.
De acuerdo con las informaciones trascendidas entre los vecinos, entre los argumentos esgrimidos para justificar el derribo del árbol centenario figuraban los daños ocasionados recientemente por el desprendimiento de una de sus ramas sobre un automóvil aparcado, sumados al deterioro estructural que presentaba parte de su tronco. Sin embargo, la celeridad de los trabajos y la falta de claridad en torno a los permisos correspondientes encendieron la alarma vecinal, generando interrogantes directas entre los lugareños: «¿Qué está pasando?, ¿con qué permiso?, ¿quién está autorizando?».
El derribo del frondoso espécimen sumió a la comunidad en un ambiente de luto colectivo, al considerar que se destruyó una pieza patrimonial del entorno ecológico de la zona. Una pobladora con 53 años ininterrumpidos viviendo en el área definió el suceso como el acontecimiento más cercano a una verdadera tragedia que le ha tocado presenciar en el barrio, haciendo eco del sentir compartido de las familias que vieron crecer varias generaciones bajo el follaje del histórico tronco.
Asimismo, los moradores y comunitarios del sector manifestaron su firme preocupación ante la posibilidad de que esta acción no constituya un hecho fortuito y termine convirtiéndose en una tala indefinida de la vegetación que todavía sobrevive en las calles de Los Prados. Los vecinos insistieron en que el cuidado y manejo del arbolado público requiere salvaguardias técnicas, diálogo con la comunidad y respeto irrestricto por la flora centenaria de la ciudad.
Con información de Remolacha y Listín Diario.