Osiris de León descarta riesgo sísmico para las obras del Paseo de las Artes capitalino
El ingeniero especialista en geociencias Osiris de León, quien encabeza la Comisión de Supervisión de Infraestructuras Públicas ante el Cambio Climático, dictaminó este jueves en Santo Domingo que ninguna de las estructuras erigidas sobre el Paseo de las Artes corre peligro ante la ocurrencia de un terremoto de gran magnitud. La evaluación técnica del científico respondió a las interrogantes surgidas en torno a las labores de remozamiento urbano que ejecutará la Alcaldía del Distrito Nacional en el concurrido tramo peatonal.
El científico precisó que la avenida 27 de Febrero está asentada sobre una terraza geológica de roca caliza coralina clasificada técnicamente en las categorías A y B, considerada la de superior calidad y resistencia en todo el entorno metropolitano. En este estrato rocoso macizo, las ondas sísmicas de corte se desplazan con velocidades que rebasan los 1,000 metros por segundo, lo que ocasiona que toda la fuerza elástica se disipe en desplazamiento rápido, impidiendo la acumulación de energía requerida para producir empujes horizontales devastadores capaces de colapsar edificaciones.
Conforme al criterio del especialista, esta certidumbre estructural disipa las inquietudes ciudadanas respecto a la estabilidad del emblemático Gran Reloj Público, obra del recordado escultor José Ignacio Morales (conocido como El Artístico), así como sobre las vallas comerciales emplazadas en los límites del paseo. La aclaración llega luego de que el cabildo capitalino anunciara que reducirá parte de las cargas pesadas presentes en el bulevar para adecuar el espacio.
De León comparó el comportamiento del terreno con la sólida preservación que ha exhibido la Ciudad Colonial, la cual se mantuvo en pie sin percances tras el devastador sismo del 4 de agosto de 1946 de magnitud 8.1 y su réplica de 7.6 registradas al noreste de Nagua, a apenas 110 kilómetros del perímetro colonial. Recordó que el bulevar peatonal fue inaugurado formalmente en 1999 con una extensión cercana a un kilómetro sobre el túnel vial, respaldado por condiciones geológicas que no permiten amplificación de ondas destructivas.
Con información de El Día.