Peravia consolida su atractivo turístico entre dunas, playas y tradición banileja
Ubicada en el litoral de la región Valdesia, la provincia Peravia reúne una variada oferta para excursionistas y familias gracias a sus reservas ecológicas, sus costas marinas y una herencia agrícola emblemática en el sur del país. Con Baní como cabecera provincial, esta demarcación sureña colinda con San Cristóbal, Azua, San José de Ocoa y las aguas del mar Caribe, ofreciendo una combinación distintiva de montañas áridas, ríos y balnearios marítimos.
La estructura territorial peraviana se organiza alrededor de tres municipios principales: Baní, Matanzas y Nizao, a los que se integran diversos distritos municipales junto a poblados rurales y costeros. En el plano histórico, la fundación formal del centro urbano de Baní se remonta al 3 de marzo de 1764, durante la época colonial hispana, un hito que marca la identidad comunitaria y el desarrollo urbano que hoy exhibe la zona.
El perfil productivo de la comarca está estrechamente vinculado a la producción del mango, fruto insignia que protagoniza la famosa Feria del Mango y dinamiza el comercio local durante su temporada de cosecha. En ese mismo recorrido terrestre, la localidad de Paya representa una escala casi obligada para los viajeros que transitan por la carretera hacia el suroeste, donde paradores como Las Marías elaboran confiterías artesanales basadas en combinaciones de leche de vaca y masa de coco rallado.
En el aspecto paisajístico, el Monumento Natural Dunas de las Calderas constituye uno de los entornos más singulares del territorio nacional, gracias a sus imponentes elevaciones arenosas resguardadas bajo régimen de protección ambiental. En esa misma franja de Las Calderas operan las tradicionales salinas marinas, donde la evaporación del agua salobre en amplios estanques genera llamativos montículos blancos que dibujan una estampa costera representativa de la región.
Para el descanso junto a la costa, Playa Salinas se sitúa en la porción meridional de Baní y resalta por la peculiar coloración grisácea de sus arenas y la tranquilidad de su orilla. Asimismo, quienes prefieren las aguas dulces y el senderismo cuentan con la opción del Salto de las Yayitas, una cascada que complementa el circuito ecoturístico banilejo con opciones de baño en entornos boscosos.
Con información de N Digital.