Plátano barahonero lidera preferencia culinaria pese a costar RD$17
El plátano barahonero continúa afianzando su posición como el predilecto de la cocina dominicana para recetas esenciales como el mangú y los tostones, superando en salida a variedades más económicas en mercados y ventorrillos. A pesar de registrar precios superiores en la cadena de distribución, las familias y cocineros del país mantienen una firme lealtad hacia este producto emblemático del sur por su rendimiento y calidad culinaria.
La preferencia en el fogón depende estrictamente del comportamiento del alimento durante su cocción diaria. Al hervir y triturar el fruto para el mangú matinal, las amas de casa comprueban que el sureño adquiere una textura suave y a la vez compacta, sin aguarse al mezclarse. De igual manera, al freír tostones mediante rodajas aplastadas que vuelven al aceite caliente, la consistencia interior del producto permite obtener bocados crujientes por fuera y firmes en el centro, marcando un estándar en la gastronomía local.
Las diferencias estructurales entre variedades son notorias para quienes recorren los puestos de abasto. El ejemplar barahonero resalta por su longitud y grosor característicos de las cosechas del suroeste del país, mientras que el criollo cibaeño presenta proporciones más pequeñas y procede de las plantaciones del norte. Aunque el mercado brinda alternativas de menor valor monetario, el público suele inclinarse por el fruto sureño atendiendo al rendimiento final en sus pailas y sartenes.
La brecha comercial se origina desde la venta directa de los agricultores antes de abastecer a los intermediarios. Alex Cruz, titular de la Asociación Dominicana de Productores de Plátano (Adoplatano), explicó que el criollo sureño se comercializa en finca cerca de los RD$17 por unidad, superando con holgura los RD$9 que promedia el criollo cibaeño en sus respectivas zonas productivas. Asimismo, la variedad conocida como FHIA se ubica en el escalón más accesible con unos RD$4.50 por unidad en finca, configurando un mercado donde la calidad gastronómica inclina la balanza del gasto doméstico.
Con información de El Día.