Provincias con menor ingreso lideran el crecimiento de consumo con tarjetas
Las demarcaciones con mayores índices de vulnerabilidad social y económica en la República Dominicana registraron un acelerado repunte en el uso de tarjetas de crédito personales a lo largo del año, alcanzando tasas de crecimiento que superaron con holgura el promedio nacional, según los registros divulgados por las autoridades financieras del Estado.
De acuerdo con las estadísticas recopiladas en el Sistema de Información del Mercado Bancario de la Superintendencia de Bancos, las obligaciones pendientes de la población en plásticos personales ascendieron a 125,377 millones de pesos al cierre de mayo. Esta cifra no contempla las tarjetas comerciales, que representaban 9,989 millones de pesos dentro de las entidades financieras, en un contexto en el que la cartera global de crédito personal exhibió una expansión interanual del 3.7 por ciento.
No obstante, el comportamiento crediticio en las zonas más apartadas de la geografía nacional mostró una realidad totalmente distinta. Un grupo compuesto por cinco provincias —Independencia, El Seibo, Monte Plata, Elías Piña y Pedernales— experimentó una tasa de crecimiento promedio del 60.86 por ciento en sus niveles de consumo, dejando muy atrás el porcentaje consolidado del país.
El salto más sobresaliente se detectó en la provincia fronteriza de Independencia, cuyo consumo mediante este tipo de plásticos anotó un incremento interanual de 250.08 por ciento, dinamizado por un aumento de 150.92 por ciento en el padrón de clientes únicos. Asimismo, El Seibo registró una elevación de 11.17 por ciento, Monte Plata un 10.37 por ciento, Elías Piña un 10.36 por ciento y Pedernales un 10.31 por ciento en el periodo analizado.
Estas cinco demarcaciones coinciden puntualmente con el reporte técnico sobre equidad y brechas territoriales elaborado en mayo de 2023 por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, actual Ministerio de Hacienda. Dicho análisis sitúa a estas provincias entre los territorios con menor capacidad de ahorro y mayores dificultades de ingresos, lo que empuja a los núcleos familiares a acudir con mayor frecuencia al dinero plástico para resolver compromisos cotidianos y asegurar el sustento de sus hogares.
Con información de El Día.