República Dominicana cumple diez años sin un cardenal con derecho a voto en el cónclave
La República Dominicana se encuentra a escasos días de conmemorar diez años sin contar con un cardenal facultado para votar en un cónclave papal, un hecho histórico que se mantiene desde que el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez superó los 80 años de edad el 31 de octubre de 2016. Aunque el purpurado dominicano conserva su dignidad eclesiástica a sus 89 años, las normas canónicas del Vaticano le impiden participar en la elección de un nuevo pontífice. Esta coyuntura cobra actualidad tras la reciente aceptación de la renuncia de monseñor Francisco Ozoria Acosta.
El pasado 12 de octubre de 2026, el papa León XIV formalizó el relevo episcopal al designar a monseñor Carlos Tomás Morel Diplán como nuevo arzobispo metropolitano de la Arquidiócesis de Santo Domingo. La investidura episcopal reactivó el debate sobre la jerarquía del clero local y la falta de un purpurado con facultades electivas activas. Las directrices de la Iglesia católica no establecen una obligación fija para que cada nación o sede arzobispal cuente con un cardenal permanente, quedando dicha prerrogativa sujeta a la libre discreción del sumo pontífice.
El canon 351 del Código de Derecho Canónico estipula que los postulantes al Colegio Cardenalicio deben haber recibido al menos el orden sacerdotal y sobresalir de forma eminente por su sólida doctrina, conducta moral, piedad religiosa y prudencia en la gestión eclesial. Los obispos designados asumen estas altas funciones durante consistorios solemnes en la Santa Sede. No obstante, las disposiciones universales fijan que únicamente los integrantes que no hayan alcanzado el umbral de los 80 años al declararse la sede vacante pueden ejercer el sufragio secreto en la Capilla Sixtina.
A pesar del prolongado período transcurrido sin representación en el cónclave, esta situación institucional no interfiere en la labor cotidiana de las diócesis dominicanas ni altera la dispensación de los sacramentos o la misión pastoral de los obispos. De igual manera, las relaciones diplomáticas bilaterales entre la República Dominicana y la Ciudad del Vaticano continúan desarrollándose con absoluta normalidad por los canales de la nunciatura. Los cardenales continúan colaborando como consejeros pontificios y pastores universales, mientras el país aguarda por futuras designaciones consistoriales.
Con información de Diario Libre.