Rinden homenaje en La Romana a impulsores de la mecanización de la caña en el país
Representantes del empresariado y del sector agroindustrial dominicano conmemoraron en La Romana el octogésimo aniversario de la llegada al territorio nacional de la maquinaria agrícola John Deere, representada de forma continua por la firma IMCA. La solemne velada sirvió de marco para rendir un homenaje póstumo a tres figuras determinantes en la tecnificación del cultivo cañero: Alfonso «Alfy» Fanjul, Eduardo Martínez Lima y Fausto Eduardo Feliciano Amparo.
El acto formal estuvo liderado por Pedro Esteva, presidente ejecutivo de IMCA, quien subrayó el valor histórico de la innovación técnica para transformar el rendimiento de los campos y reafirmó el respaldo de la concesionaria a los productores nativos. En el tributo también intervino Luciana Mundani, directora de Ventas Hispano para el fabricante estadounidense de maquinarias, ponderando la solidez de una relación comercial que alcanza ocho décadas de labores compartidas.
Las distinciones institucionales fueron entregadas a los parientes cercanos de los homenajeados en reconocimiento a su legado imperecedero. Por parte de las familias de los precursores participaron José Fanjul Jr., presidente de Central Romana Corporation; Eduardo Martínez-Lima Gonzalvo, vicepresidente ejecutivo del emporio azucarero, y Eduardo Feliciano, asistente de la vicepresidencia de Operaciones Mecánicas de la emblemática factoría del Este.
Durante la conmemoración se resaltó el sostenido proceso de modernización desarrollado por el consorcio agropecuario en la región Este, reflejado en una inversión cercana a los cincuenta millones de dólares dedicada a mecanizar sus tareas de campo. Dicho esfuerzo financiero ha permitido dotar al ingenio de un parque rodante compuesto por trescientas setenta y ocho unidades especializadas, entre las que figuran cosechadoras automáticas de caña, cargadoras de alto tonelaje y tractores destinados al tiro de vagones.
Los directivos de la factoría cañera puntualizaron que este plan de tecnificación responde a una estrategia orientada a perfeccionar los procesos de cosecha y acarreo, reduciendo mermas y fomentando prácticas amigables con el entorno rural. De este modo, la inversión sostenida consolida la capacidad fabril del ingenio y robustece la competitividad de la agroindustria nacional frente a las exigencias productivas actuales.
Con información de El Día.