Sánchez Ramírez resalta por su historia minera, paisajes y la riqueza del Valle del Yuna
La provincia Sánchez Ramírez se posiciona en el corazón geográfico de la República Dominicana como un territorio emblemático donde convergen la tradición agrícola, la historia patriótica y un arraigado perfil minero. Ubicada en la fértil cuenca del Valle del Yuna, esta demarcación abarca una superficie aproximada de 1,185 kilómetros cuadrados y comparte linderos con las provincias Duarte, Monte Plata, Monseñor Nouel y La Vega, consolidándose como un punto neurálgico del Cibao oriental.
El origen formal de la demarcación se remonta al 3 de marzo de 1952, fecha en que fue creada mediante la integración de terrenos que previamente pertenecían a las provincias de La Vega y Duarte, entrando en vigencia institucional el 16 de agosto de ese mismo año. Su designación rinde tributo directo al brigadier Juan Sánchez Ramírez (1762-1811), prócer dominicano que comandó la histórica gesta de la Reconquista frente a las tropas invasoras francesas y lideró el triunfo en la célebre batalla de Palo Hincado en 1808.
En el plano de su división territorial, la provincia está conformada por cuatro municipios con dinámicas comerciales y productivas singulares: Cotuí, en su condición de cabecera provincial, junto a Fantino, Villa La Mata y Cevicos. Cada una de estas localidades combina la explotación agropecuaria intensiva con el intercambio de bienes, destacándose por sus amplios campos de cultivo, sus recursos hídricos y la laboriosidad de sus pobladores en las diversas labores comunitarias y agroindustriales que impulsan el desarrollo regional.
El perfil económico e identitario de la zona se encuentra fuertemente ligado a la extracción de metales desde tiempos coloniales, cuando la fundación de Cotuí se impulsó gracias al descubrimiento de importantes yacimientos de oro que todavía constituyen un pilar productivo fundamental. A este legado se suman sus atractivos ecoturísticos, encabezados por el majestuoso espejo de agua de la Presa de Hatillo, la belleza natural del entorno y los coloridos carnavales locales, conformando un valioso patrimonio cultural dentro de la oferta nacional.
Con información de N Digital.