Xi Jinping aterriza en Washington para histórica cumbre con Donald Trump
El mandatario de la República Popular China, Xi Jinping, aterrizó la tarde de este miércoles en las afueras de Washington para iniciar su primera visita de Estado formal a la Casa Blanca en más de un decenio. El vuelo tocó tierra a las 17:40 hora local (21:40 GMT), marcando el regreso de Xi a la sede de Gobierno estadounidense por primera vez desde 2015, cuando fue acogido por Barack Obama. En un gesto protocolar poco habitual, el mandatario estadounidense Donald Trump se desplazó personalmente hasta la pista de la base militar Andrews para darle la bienvenida al descender de la aeronave oficial de Air China.
La estancia diplomática del dignatario asiático abarcará tres jornadas, del 23 al 25 de septiembre de 2026. El evento central tendrá lugar el jueves en el complejo presidencial de la capital estadounidense, donde ambas partes sostendrán una audiencia bilateral de trabajo complementada con una cena de gala ofrecida por el anfitrión. Este acercamiento representa el tercer encuentro cara a cara entre los dos gobernantes desde el regreso de Trump al poder en 2025, tras las conversaciones sostenidas en Busan el pasado octubre y en Pekín durante el mes de mayo.
La agenda sobre la mesa está dominada por asuntos comerciales y estratégicos altamente sensibles. Destaca de forma prioritaria el estado de la tregua arancelaria suscrita entre las dos mayores economías del planeta, la cual está fijada para caducar en noviembre próximo, así como el suministro mundial de tierras raras y minerales fundamentales para la industria tecnológica y la defensa militar, un sector dominado ampliamente por Pekín. Washington observa con especial atención las cuotas de extracción de estos recursos indispensables para la computación avanzada.
Los líderes abordarán igualmente temas geopolíticos de envergadura, entre ellos el conflicto bélico de Irán, el panorama en torno a Taiwán y los retos que plantea el avance acelerado de la inteligencia artificial. Pese a las marcadas divergencias entre sus administraciones, los observadores anticipan que las conversaciones mantendrán el tono cordial y el canal de comunicación que ha caracterizado sus intercambios directos recientes.
Con información de N Digital y El Día.