Claves para proteger el dinero al comprar viviendas en planos en República Dominicana
La adquisición de inmuebles bajo la modalidad de preventa o en planos experimenta una notable expansión en el mercado habitacional de la República Dominicana, permitiendo a los adquirientes apartar una unidad en construcción mediante un monto inicial y completar los pagos durante meses o años previos a la entrega. Sin embargo, analistas del área advierten que el compromiso de los ahorros familiares exige verificar la estructura legal del proyecto más allá de las imágenes promocionales.
Aunque los departamentos modelo, las proyecciones digitales y los catálogos de amenidades resultan visualmente atractivos para captar clientes, los profesionales del sector recuerdan que el comprador está desembolsando recursos presentes a cambio de una edificación futura. Por esta razón, resulta imprescindible formular cuestionamientos directos sobre la reputación del desarrollador, su historial de obras terminadas y la solvencia demostrada en entregas anteriores en el país.
De igual forma, los expertos señalan que el cliente debe exigir claridad documental respecto a la titularidad jurídica del terreno, confirmando quién es el propietario legítimo del suelo y cuál es el estado legal del predio antes de formalizar acuerdos. Otro factor determinante radica en saber con exactitud en qué cuentas bancarias se depositarán los desembolsos y bajo qué controles se administrarán los aportes financieros de los adquirientes.
En el contexto financiero dominicano ha cobrado protagonismo la figura del fideicomiso inmobiliario como mecanismo para custodiar activos y canalizar los recursos constructivos. No obstante, los especialistas enfatizan que el simple uso de la palabra «fideicomiso» no disipa automáticamente las contingencias de una obra, por lo que el comprador debe revisar minuciosamente qué bienes integran el patrimonio autónomo y cuáles son los requisitos fijados para liberar el dinero.
Disponer de un recibo o volante bancario confirma que se realizó una transacción monetaria, pero no garantiza el destino de los fondos si no existe un blindaje jurídico adecuado. Realizar una indagación previa exhaustiva sobre la documentación y los contratos constituye la mejor salvaguarda para evitar desengaños al buscar el techo propio.
Con información de AlMomento.