El papa León XIV pide no suplantar la conciencia humana con algoritmos de IA
Durante su audiencia general semanal celebrada este miércoles en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, el papa León XIV advirtió a los creyentes sobre las consecuencias de transferir el discernimiento moral a fórmulas matemáticas automatizadas. El pontífice de origen estadounidense expresó su inquietud ante las transformaciones sociales derivadas de la inteligencia artificial y exhortó a la comunidad global a no abandonar la responsabilidad personal en favor de sistemas computarizados.
Ante una multitud congregada en el emblemático espacio vaticano, el obispo de Roma reconoció los progresos de la ciencia moderna, pero alertó sobre el enfriamiento del contacto interpersonal cotidiano: «El desarrollo tecnológico, la difusión de los medios de comunicación de masas y de las redes sociales, el recurso cada vez mayor a la inteligencia artificial abren nuevas posibilidades, al derribar las barreras y las distancias». No obstante, de inmediato puntualizó que «las relaciones tienden a volverse cada vez menos personales, cada vez más virtuales, y corremos el riesgo de acostumbrarnos a delegar en los algoritmos decisiones que solo competen a la conciencia humana».
Frente a esa tendencia de aislamiento en entornos virtuales, el jerarca católico remarcó la necesidad de preservar la calidez en los vínculos comunitarios. En sus palabras ante los fieles, sostuvo que «velar para que las relaciones sociales tengan una verdadera consistencia y una profundidad personal es, en este sentido, la contribución que la comunidad cristiana se propone ofrecer», fijando así la postura humanista de la Iglesia ante la rápida evolución informática.
Esta alocución refuerza la línea doctrinal adoptada por el pontífice desde mayo pasado, fecha en la que publicó su primera encíclica titulada «Magnifica Humanitas», dedicada íntegramente a demandar que se frene cualquier pretensión tecnológica de subordinar al individuo. La intervención papal coincide además con llamados de líderes de empresas como OpenAI, xAI y Anthropic para moderar el ritmo de despliegue de herramientas autónomas, al tiempo que la Santa Sede insiste en impulsar normativas internacionales que tutelen la dignidad en campos sensibles como la cultura, la creación artística y la energía nuclear.
Con información de El Nuevo Diario.