Tormenta Fay se fortalece en el Atlántico y apunta a convertirse en huracán
El fenómeno atmosférico Fay incrementó de manera notable la fuerza de sus ráfagas sobre aguas abiertas del océano Atlántico y se encamina a transformarse en el primer huracán registrado formalmente durante la temporada ciclónica del año 2026. Los reportes emitidos este domingo indican que el organismo meteorológico avanza a cientos de kilómetros de distancia de las islas Azores, desarrollando su trayectoria en un entorno marítimo apartado que descarta riesgos directos para poblaciones costeras o infraestructuras en tierra firme.
De acuerdo con las estimaciones técnicas facilitadas por el Centro Nacional de Huracanes (NHC), la perturbación sostenía ráfagas continuas de 105 kilómetros por hora, marca equivalente a 65 millas por hora, mientras mantenía un desplazamiento pausado rumbo al norte-nordeste. En sus boletines de seguimiento vespertinos, la entidad especializada ubicó el núcleo de la tormenta en torno a la latitud 34.1 grados norte y longitud 33.0 grados oeste, lo que sitúa su posición a unas 405 millas —aproximadamente entre 650 y 690 kilómetros— al suroeste del citado archipiélago oceánico.
Los modelos de pronóstico proyectan que el sistema podría registrar una intensificación adicional a corto plazo hasta alcanzar vientos máximos de 75 millas por hora, parámetro que otorgaría a Fay la condición transitoria de huracán de categoría 1 en la escala internacional. No obstante, los analistas del organismo prevén que dicha fase de mayor fortaleza será breve, debido a que las condiciones dinámicas circundantes se tornarán progresivamente desfavorables para el sostenimiento de su estructura interna.
El comportamiento atmosférico previsto anticipa que el ciclón experimentará los efectos combinados de una creciente cizalladura en los vientos superiores y la intrusión gradual de masas de aire seco, dos elementos que frenarán su desarrollo. Se prevé que el desplazamiento cambie de rumbo este lunes mediante un giro hacia el suroeste, iniciando un proceso paulatino de degradación que terminaría por convertir a la formación en un remanente postropical disipado antes de concluir la presente semana.
Hasta el momento de emitirse los informes correspondientes, la cuenca atlántica contabilizaba seis tormentas con denominación propia sin que ninguna de ellas hubiera conseguido escalar a la jerarquía de huracán, configurando un inicio estacional atípicamente moderado. Dado que el disturbio se mantiene aislado en altamar, las autoridades no han establecido vigilancias marítimas ni avisos preventivos para litorales habitados, recomendando únicamente la supervisión rutinaria para la navegación en esa franja oceánica.
Con información de AlMomento y Remolacha.